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lunes, 20 de octubre de 2008

El día de la raza ¿De qué...?

Este video es para que de la mano de Eduardo Galeano reflexionemos sobre el descubrimiento, la conquista y colonización de América, sobre el "12 de octubre".
¿Debemos seguir "festejando" este día? ¿No es hora de que lo borremos como "festejo"?
Eduardo Hughes Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940) es un periodista y escritor uruguayo, una de las personalidades más destacadas de la literatura Latinoamericana.
Sus libros han sido traducidos a varios idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando
documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Galeano niega ser un historiador: "Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable". Se clasifica como un periodista que estudia la globalización y sus efectos negativos.



domingo, 28 de septiembre de 2008

Simplemente léanlo


Hace unos días me llegó este texto que el diccionario Espasa Calpe, en su edición de 1919, escribió sobre la Argentina. ¡Qué futuro, ¿no?!

Sin palabras, léanlo.

martes, 12 de agosto de 2008

Nuestro Trabajo en el Encuentro editado en Novedades Educativas

En el número 212 de novedades Educativas editaron el trabajo que presentamos en el Encuentro de Geografía en mayo en San Rafael Mendoza.

Aquí una reseña de nuestro trabajo presentado:

Las ciencias sociales y el uso de las TIC. Silvia Stivala y María RosaFabricant

Los hombres forman parte de un lugar y se identifican con él, generandosentimientos de pertenencia e identidad. El pasado forma parte del presentecolaborando en la formación de una identidad cultural y también territorial.En el marco de la globalización, los estudiantes absorben las pautas"globales" que los impactan, pero, al mismo tiempo, conviven con susidentidades regionales y locales. El rol del docente es despertar losinterrogantes que permitirán aproximarse a las cuestionessocio-económico-culturales y encaminar el análisis de la realidad que loscircunda.

Silvia Stivala es profesora en Geografía y docente de la Escuela ORT, delInstituto Cabrini y del Cangallo Shulle. María Rosa Fabricant es profesoraen Historia con Especialización en Informática Educativa (ORT) y diplomadaen Educación y Nuevas Tecnologías (FLACSO)




lunes, 12 de mayo de 2008

XVIII Encuentro Nacional de Geografía


¡Qué genial lo del enuentro! Conocer gente y ver a todos los que uno conoce!!!! estoy recontenta. El encuentro se realizó en San Rafael, Mendoza y es el tercero al que asisto presentando un trabajo. Soy una colada porque soy de Historia. Pero bue...me reciben igual con los brazos abiertos.

Aquí me van a ver en una foto, pero que no es del Encuentro. Ya las voy a subir al blog. Aquí estoy en un alto del camino, yendo hacia el Cañón del Atuel. IMPERDIBLE!!!!!!!!

jueves, 14 de febrero de 2008

No culpemos a los chicos por la poca historia que saben...

Esta nota de opinión editada en el Diario Clarín del día 6 de febrero de 2008, me hace pensar en la inmediatez, en la eterna juventud que nos venden los medios y que nosotros compramos, en qué hacemos los adultos para que los chicos no tengan interés en la Historia.
Hace un tiempo escribía en un trabajo para un Congreso sobre esta misma situación. En el film Malajunta, ( Malajunta, a veinte años del golpe militar, documental de Kugel y Aliverti, Argentina, 1996), en una entrevista al director de cine Luís Puenzo, éste se refería a que no puede hacerse culpables a los chicos de lo que los adultos no hablan. Y Umberto Eco alguna vez se refirió a la “espectacularización de los acontecimientos históricos recientes” que lleva a la gente a un pasado mitológico, “una ocasión para entretener, no un espacio para reflexionar” (Eco, Humberto: “La historia reciente como espectáculo”, en La Nación, febrero de 1995). También a ésto se refiere Eric Hobsbawm, quien dice que “La destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de las generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo XX. En su mayor parte, los jóvenes, hombres y mujeres, de este final de siglo crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo en el que viven” (Hobsbawm, Eric: Historia del siglo XX, 1914-1991. Ed. Crítica. Barcelona, 1995. p.13).
Bueno dejo aquí el artículo y mi reflexión: ¿Podremos con la ayuda de las NTIC acercar a los chicos a ese "pasado", a la Historia, que en realidad no tiene razón de ser si no está viva —porque estudiar lo que no es significativo no tiene mayor importancia, lo que no me hace entender mi aquí y ahora, mi identidad, mi Historia—? Ya voy a seguir.
M.R.
NO CULPEMOS A LOS CHICOS POR LA POCA HISTORIA QUE SABEN

Encuestas educativas revelan la escasa noción de pasado que tienen los alumnos. No asombra, en un mundo que sólo celebra lo fugaz e inmediato. Por: Jean-Michel Dumay Fuente: COLUMNISTA DE "LE MONDE".

La constatación deja un sabor extraño: menos del 30% de los alumnos franceses son capaces de circunscribir una noción histórica. Es una de las conclusiones del balance, al término de la escuela primaria, sobre los conocimientos adquiridos de historia, geografía y educación cívica. Un 15% se encuentra en grandes dificultades y 27% demuestran conocimientos fragmentarios en todos los ámbitos.O sea que los alumnos más capaces podrán situar un castillo en la Edad Media, podrán indicar una fecha, nombrar personajes de ese período histórico y citar hechos importantes, mientras que otros se contentarán con identificar los elementos constitutivos del edificio reconociendo que se trata de una fortificación destinada a defender un territorio.Sería fácil echarle la culpa al sistema educativo. ¡Es tan fácil descargarse en el otro! Señalemos solamente que circunscribir una noción histórica, para los niños, igual que para los adultos, es cada vez menos evidente en el mundo contemporáneo.El presente y el instante han sido erigidos en culto. El pasado, al igual que los mitos o las ideologías, quedó relegado al olvido. Y el futuro, en muchos aspectos, aparece oscuro, por no decir completamente cerrado. "La historia, escribía Fran©ois Furet, se ha convertido en un túnel donde el hombre penetra en la oscuridad, sin saber dónde conducirán sus acciones, inseguro acerca de su destino (...) La idea de otra sociedad se ha vuelto casi imposible de pensar. Estamos condenados a vivir en el mundo en que vivimos".Poco antes de su muerte, el historiador reformuló ese sueño desvanecido: "Henos aquí encerrados en un horizonte único de historia, arrastrados hacia la uniformidad del mundo y la alienación de los individuos respecto de la economía, condenados a frenar sus efectos sin tener poder sobre sus causas".El 11 de setiembre de 2001 podría marcar en ese sentido una etapa nueva para la historia y los historiadores. Los alumnos de 11 años, pese a lo pequeños que eran, y mucho más seguro los estudiantes, vieron hacerse la historia ante sus ojos en la televisión: sobrevino un acontecimiento automáticamente hecho historia.¿Cómo pensar entonces la historia que, en otro tiempo, nunca se mostraba? La apuesta de la escuela es justamente abrir ventanas a "otra parte" para dar referentes en el espacio y el tiempo.Una apuesta y también una misión: el estudio citado al comienzo señaló que los resultados en las pruebas de conocimientos en historia son peores "cuando tienen que poner en juego referentes temporales y espaciales": los elementos "fechar" y "ordenar cronológicamente" son, entre los resultados de los alumnos, los que reciben menos respuestas acertadas.En cuanto al oficio de enseñar, la novelista Cécile Ladjali, a su vez profesora de letras puso este mes en la revista Etudes palabras fuertes y a la vez amorosas: "La escuela es sin duda ese lugar raro donde el tiempo se suspende para permitir el silencio, la escucha de sí mismo y del otro".Reitera allí la importancia del lenguaje en la adquisición de los saberes: "No olvidar las palabras es no olvidar la Historia". Y señala lo que comprueba todos los días: "Vivimos en un mundo de velocidad y de ruido, donde lo contingente se impone a lo esencial. El maestro tiene, por lo tanto, la tarea de hacer vivir a los alumnos momentos que se inscriban a contracorriente de su comportamiento diario. (...) Y esos momentos de discusión entre sí mismo y sí mismo (la lectura de un poema lleva a eso) construyen el ser y le proporcionan su base, para siempre. Esa eternidad compensa todas las demás apuestas a la velocidad y al ruido".Copyright Clarín y Le Monde, 2008. Traducción de Cristina Sardoy. http://www.clarin.com/diario/2008/02/06/opinion/o-02515.htm

lunes, 18 de junio de 2007

Eric Hobsbawm. Extracto del artículo del 9-10-07

El más prestigioso historiador del siglo XX, Eric Hobsbawm, analiza el futuro de la democracia, en un mundo imperial. Al cabo de una vida de intensa militancia, reflexiona sobre la vigencia actual del marxismo. Su concepción de la Historia, las dificultades de una disciplina acechada por el escepticismo y el conformismo de la permanente especialización. Hoy, cuando cumple 90 años, reflexiona sobre el tiempo que pasó y el tiempo por venir.
Ivana Costa icosta@clarin.com

«p—¿Cómo influyen las emociones en su oficio de historiador?
«r—El historiador tiene que ser infinitamente curioso; tiene que poder imaginar las emociones de personas que no se le parecen. No se puede llegar al fondo de un período histórico si no se trata de averiguar cómo era. Alguien dijo una vez, muy acertadamente, que el pasado es otro país. Los historiadores son, de alguna manera, escritores, novelistas: tienen que imaginar pero no pueden inventar, deben guiarse por los hechos. Y el historiador tiene sus propios sentimientos pero ellos no deben interferir con las pruebas. En este sentido, el gran modelo es el francés Marc Bloch. No sólo era un maravilloso historiador: en su primer gran libro también imaginó una sociedad que creía que el rey estaba en contacto directo con el Cielo y que, por eso, la mano del rey podía curar sus males. Bloch tenía sus propias emociones, se unió a la Resistencia y murió a manos de los alemanes durante la Guerra. No era en absoluto una persona neutral.
«p—El historiador no inventa los hechos, pero descubre —en los textos, en los documentos, en el análisis— cosas que estaban allí y nadie había visto. "Descubrir" e "inventar" son palabras muy próximas, aun etimológicamente. Descubrir o inventar el Big Bang ¿no es lo mismo?
«r—Creo que los historiadores comienzan con ciertos problemas que surgen de cómo han sido criados, cómo piensan, etc. No llegan a la historia como cámaras que sólo filman (hasta las cámaras deben ser dirigidas hacia algo). Y además, los historiadores producen algo definitivo, permanente. No se pueden discutir las pruebas; sí las interpretaciones. Alguno cree que Elvis Presley no murió: está equivocado. Quien niega el Holocausto está equivocado. De allí partimos. Qué pien se usted de Elvis, cómo interpreta el Holocausto, hay infinitas discusiones posibles.
«p—¿Su concepción de la historia cambió en todos estos años?
«r—Básicamente no ha cambiado.
«p—Trabaja con el tiempo: ¿alguna vez pensó qué es el tiempo?
«r—Bueno, ahora pienso que tenemos que expandir nuestros horizontes por fuera de la vida humana. La humanidad abarca una pequeña porción de la historia del mundo, siguiendo patrones astronómicos o incluso geológicos. La agricultura se inventó hace quizá 10.000 años. Pero uno debe tratar de ver el cuadro completo. Uno de los grandes aciertos de Marx fue tratar de ver el desarrollo completo de la raza humana en perspectiva, desde que salió de las cavernas hasta el desarrollo de las sociedades. Eso no significa que uno no se pueda concentrar en períodos más breves. De hecho, uno debe hacerlo: los antropólogos solían entrenarse haciendo trabajo de campo sobre un determinado pueblo, y los historiadores se entrenan eligiendo determinado tema. Pero hoy el gran peligro de la historia es la excesiva especialización y que se enseñe la historia no como un progreso general de la especie humana sino como una serie de retazos elegidos según un criterio cualquiera. Y es muy importante que los historiadores se comuniquen, que escriban para que se los pueda entender, no sólo para otros especialistas.

En Revista Ñ. Clarín